miércoles, 11 de marzo de 2009
Tras la luminiscente promesa de mi aficción
Eres como un canto del Oriente, loca sabia que seduce gente, un espasmo en vitral, una historia a contar, un laberinto que persigue su propia huella, su propia huella. Yo me descubro, tu me ilusionas, me haces verso, me encierras en tu mirar…Yo te persigo, pisando estrellas, me agacho pronto, sacudo mis sueños sobre un palmar. Vive en tu aroma la evidencia, tibio misterio, agua de mi seca soledad. Me envuelvo y sigo con insistencia, sabiendo apenas que el fondo guarda en su escondite, mi perdición. Continúo, tras la luminiscente promesa de mi aficción que me encadena, sigo la arena, que me sumerge en un derrumbe sin decir que no…Olvidé en el viaje cómo pedir perdón… Hazme tu huella, mejor tu dueña, la cerradura cuando tienes tu la llave, de toda esta pasión, no sientas pena, tu amor me quema, pero en mi cuerpo vive el aire de tu ilusión.
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