En un orgasmo te busco y me pierdo
como un muerto a balazos, despierto en sangre.
Encuentro locura en un sueño mitificado en suave crudeza
en sabor de agua en drenaje, obsena incurable.
Entre siluetas con filtros de luz
descansa el peso en sublime deslíz
como hilos que aguantan enganchados de piel
de agrura en espasmos y almizcle sediento de ser
Aprieta los labios sin fuerza y siente
la sabia suave, ligera que circula
Al otro lado, claridad envolviendo tinieblas.
Escucha en la frivóla entonación que proyecta un azul lunar
y se refleja del cuadro una gota de humana humedad
pendiente de un rostro latiente, al borde del fin de su brote
un destello alucinante valiente, pulsante.
Ahí duerme calmante el sabor diluído que guarda
la evidencia del menor signo vital del cuerpo que conserva en calor
el fluído tibio de tu existencia, que tiñe, que impregna el suelo
marcado de los pasos del hombre que ayer encierró en un secreto
enfrascado, un cilíndro que rueda en un viaje interno que proyecta en movimiento
la vibra emitida en cada sentimiento que sale de parto
y provoca una breve secuencia que recuerda a minutos antes de cruzar el túnel
temido, esperado, y en brevedad que no implica lo poco, sino concentrado,
de imagenes translúcidas, entrelazadas en milésimas luminosas.
martes, 24 de febrero de 2009
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